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Vive el COVID19 con serenidad: Parte 3. Conoce tus sesgos como los conoce quien te informa


“Las palabras no son tan importantes cuando se entienden las intenciones.”

Isabel Allende. La ciudad de las bestias

Conoce a quién te informa

No es ningún secreto, la finalidad de los medios de comunicación de masas no es distribuir la verdad, es aumentar sus niveles de audiencia.

Las cadenas de televisión, los periódicos, las radios y los grandes blogs viven de tu atención porque los patrocinadores que se publicitan en ellos y los inversores que los financian les pagan para hacer llegar sus productos, sus servicios y sus ideas al máximo numero de personas posible.

Por eso utilizan estrategias que activan aquellos resortes psicológicos de tu mente que te mantienen pegado a la pantalla, al papel o al altavoz.

El COVID19 ha sido el pretexto perfecto para explotar el resorte psicológico que más poder tiene a la hora de atraer tu atención, ese resorte psicológico es el peligro.

Nuestro cerebro es una máquina diseñada por la selección natural principalmente para dos cosas: para sobrevivir y para reproducirse.

Y en el entorno hostil en el que evolucionamos nada podía garantizar tanto nuestra supervivencia individual y la propagación de nuestros genes como tener una atención altamente sensible a las amenazas y los peligros del entorno.

Aquellos que eran precavidos y evitaban los peligros tenían muchas más posibilidades de supervivencia y por eso, a la larga, fueron los que perpetuaron su material genético.

Todos nosotros somos descendientes de nuestros ancestros ansiosos y precavidos, y seguimos teniendo tanta predilección por la información sobre las amenazas del entorno como ellos.

Los medios conocen esta predilección y por ese motivo nos bombardean con noticias negativas que activan nuestro sistema de alarma.

¿Cómo lo hacen?

Las estrategias que utilizan los medios de comunicación para engancharte a las noticias catastrofistas

Nuestro cerebro representa un 3% de nuestro peso corporal pero consume un 20% del oxigeno que captamos y un 50% de la glucosa disponible. También es uno de los órganos con mayor densidad mitocondrial. Es una máquina que consume gran parte de los recursos energéticos de nuestro organismo.

Sin embargo, pese a su enorme consumo energético es una estructura regida por el principio de la eficiencia energética, igual que el resto de las estructuras biológicas de este planeta.

Por eso intenta desempeñar las funcionales cognitivas que te mantienen con vida con el menor gasto energético posible.

¿Cómo lo hace?

Nuestro cerebro procesa continuamente la información que recibe del medio, tanto interno como externo, para que seamos capaces de adaptarnos a él y tomar decisiones que garanticen nuestra supervivencia.

Pero no siempre lo hace del mismo modo, siguiendo la teoría de Kahneman y Tversky, lo hace a través de dos sistemas cognitivos: El sistema 1 y el sistema 2.

El sistema 1 es un modo de procesar la información de forma rápida, instintiva, subconsciente y emocional. Opera de forma automática sin que nosotros lo decidamos. Es la forma de pensamiento que emplea tu cerebro para completar sentencias como:

La capital de Francia es ______

1+1= __

Donde caben dos caben ______

Blanco y en botella _______

También es el que utilizas para reconocer el enfado en el tono de voz de una persona, o escoger el camino que te conduce a tu casa cuando vuelves del trabajo, la universidad o el gimnasio.

El segundo sistema, sin embargo, implica a los procesos cognitivos lentos, deliberados, conscientes y altamente racionales y requiere de un esfuerzo voluntario para ser utilizado.

Es la forma de procesar información que utilizas para completar oraciones como:

La raíz cuadrada de 77 es ____

La distancia del planeta Tierra al Sol es de ____ km

También es el que empleas cuando estás dando una conferencia, escribiendo un artículo, o haciendo un movimiento nuevo en el gimnasio por primera vez.

El procesamiento rápido del sistema 1 es poco preciso, pero nos permite procesar y clasificar la información con un bajo coste energético.

El sistema 2, el lento, lógico, consciente y deliberado es más preciso y nos ofrece conclusiones más adecuadas a la realidad, pero requiere de esfuerzo y consume mucha energía.

Por eso nuestro cerebro ahorrador utiliza gran parte del día el sistema 1, el de procesamiento rápido.

Y eso está bien, de hecho es necesario.

¿Por qué?

Voy a explicártelo a través del famoso dilema del ciempiés

Dice así:

Un ciempiés paseaba contento

Hasta que un sapo burlón

Le dijo: «Cuéntame, ¿en qué orden mueves las patas?»

Esto le llenó de dudas hasta tal punto

Que cayó desconcertado en el camino

Pensando en cómo correr.

El ciempiés cayó porque intentó llevar a cabo una actividad automática como caminar a través del sistema de procesamiento deliberativo.

Si empleáramos siempre el sistema 2 haríamos de todas las tareas de nuestro día a día un proceso deliberativo, largo, torpe y costoso. Acabaríamos agotados y probablemente muertos como el ciempiés.

Utilizar la mayor parte del tiempo el sistema uno es necesario y adaptativo. El problema surge cuando utilizamos el sistema 1 para tomar decisiones con consecuencias a largo plazo.

Tomar decisiones rápidas en situaciones de peligro es adaptativo.

Aquellos que se apresuraban tomando decisiones ante una amenaza inminente como el ataque de un depredador sobrevivían más y dejaban más descendencia que aquellos que no tomaban ninguna decisión por estar evaluando la racionalidad de todas las opciones disponibles.

Pero en el mundo en el que hoy vivimos, en el que no abundan los peligros inmediatos, el sistema de procesamiento lento es más útil para mejorar nuestro bienestar en muchas situaciones.

Lo es porque, en la mayoría de las ocasiones, tenemos tiempo para recoger datos y analizarlos critica y lógicamente.

El rápido, sin embargo, en este tipo de decisiones con consecuencias a largo plazo, suele conducirnos a tomar decisiones apresuradas que producen malas consecuencias.

Nuestro sistema 1 es muy bueno calculando los peligros y las ventajas de las situaciones a corto plazo pero es realmente ineficiente cuando se trata de ponderar riesgos y beneficios al largo plazo.

Cuando se trata de evaluar situaciones en las que ponderamos decisiones con consecuencias a largo plazo, el sistema 1 suele conducirnos a malas decisiones y el sistema 2 a decisiones más favorables.

Ambos sistemas son imprescindibles, sin ellos no sobreviviríamos, por eso se reparten el trabajo cognitivo de una forma muy eficiente.

El sistema 1 es un sistema de procesamiento más funcional cuando se trata de realizar tareas cotidianas automatizadas y hacer predicciones a corto plazo para responder a peligros inminentes.

El sistema 2 es útil para realizar tareas cognitivas complejas y hacer predicciones a largo plazo que nos permiten tomar decisiones con consecuencias futuras.

Sin embargo, en ciertas circunstancias, el sistema 1 interfiere con el sistema 2 produciendo errores de procesamiento de la información que nos conducen a extraer conclusiones erróneas, hacer predicciones imprecisas y tomar decisiones con consecuencias negativas.

¿Qué tiene que ver esto con las estrategias que utilizan los medios para engancharte a las noticias catastrofistas?

Los medios conocen la predilección de tu cerebro por el sistema 1 y utilizan sus interferencias con el sistema 2 para que vivas enganchado a sus noticias y seas incapaz de cuestionar de forma reflexiva y crítica la visión catastrofista del mundo que te ofrecen.

¿Cómo lo hacen?

Los sesgos cognitivos

Para comprender como los medios se aprovechan de tu sistema 1 tienes que saber como opera este sistema.

El sistema 1 está compuesto por una serie de atajos conocidos como sesgos cognitivos.

Estos son desvíos del razonamiento que nos permiten procesar información y extraer conclusiones de forma rápida y con un bajo coste energético.

Los humanos utilizamos estos desvíos de forma muy frecuente y por lo tanto tienen un peso determinante dentro de la composición de la imagen que tenemos del mundo.

Por eso muchas de las ideas que conforman nuestro marco de creencias han sido procesadas a través del sistema 1.

El problema de estos sesgos es que están diseñados para procesar información mientras realizamos tareas cotidianas y para tomar decisiones en situaciones de peligro inminente, pero nos conducen a conclusiones erróneas y a malas decisiones cuando tenemos que procesar información como la que nos ofrecen los medios en las noticias.

Es decir, información compleja a través de la que tomamos decisiones importantes con efectos a medio y largo plazo en nuestra calidad de vida.

La información que extraemos de las noticias es la clase de información que deberíamos procesar a través del sistema 2.

Pero los medios conocen los sesgos cognitivos de tu sistema de procesamiento rápido, saben lo mucho que los emplea tu cerebro, y los utilizan para cohibir tu sistema de procesamiento racional y mantenerte enganchado a la información que te ofrecen.

¿Cuáles son los sesgos cognitivos de los que se aprovechan los medios?

Los medios de comunicación se hacen valer de muchos de los sesgos cognitivos del cerebro humano pero hay seis que destacan especialmente. Vamos a ver en qué consisten y como se están empleando para catastrofizar la situación del COVID19.

Sesgo de disponibilidad

Nuestro cerebro sólo almacena una ínfima proporción de los datos del mundo.

De entre ellos, hay algunos datos que son más disponibles que otros y son los que primero llegan a nuestra consciencia.

Nuestro sistema 1 tiende de forma natural a confundir que sean los más disponibles para nuestra memoria con que sean los más adecuados a la realidad y por eso son los datos que utiliza para evaluar las situaciones, llegar a conclusiones y tomar decisiones.

Sólo una ínfima cantidad de la información disponible en el mundo es accesible para nuestra memoria, esta diminuta porción de la información es la que utilizas para juzgar y tomar decisiones.

Nuestra forma de comprender el mundo y la manera en la que tomamos decisiones no está basada en una recopilación exhaustiva de toda la información que hay disponible en el mundo, está basada en la poca información que somos capaces de recordar más fácilmente.

¿Y cuál es la información que se recuerda con más facilidad?

Hay tres características que influyen en la disponibilidad de los datos que almacenamos en nuestra memoria:

1) El impacto emocional que nos produce: La información que produce fuertes emociones en nosotros es mucho más disponible para nuestra memoria que aquella que no nos despierta ningún tipo de pasión.

2) La frecuencia con la que entramos en contacto con esa información: La información que procesamos de forma reiterada se recupera con más facilidad que aquella con la que sólo hemos entrado en contacto de forma puntual.

3) El tiempo que hace que hemos entrado en contacto con esa información: La información que hemos escuchado, visto o leído recientemente es más disponible para nuestra memoria que aquella que procesamos hace mucho tiempo.

Los mass media son conocedores de este sesgo de confirmación y por ello tienden a ofrecerte las noticias negativas, que son las que más te impactan emocionalmente, y lo hacen de forma reiterada y constante.

Por eso sus noticias siempre son los datos más disponibles para tu memoria y aquellos a través de los que evalúas la situación, formas conclusiones y tomas decisiones.

Y lo hacen descontextualizando los datos, ofreciéndote la mayor parte del tiempo aquellos que se corresponden con la cara más catastrofista de la realidad y marginando aquellos que resultan más tranquilizadores.

¿Cómo se están aprovechando los medios del sesgo de disponibilidad durante la crisis del COVID19?

Los medios de comunicación para las masas le dan visibilidad constantemente a aquellos datos sobre el COVID19 que más miedo pueden producirte: Se enfocan todo el tiempo en datos como el numero de muertos totales, el numero de casos totales, el numero de nuevos muertos y el numero de nuevos infectados.

Y lo hacen en términos absolutos, sin ponerlos en contexto con los datos positivos sobre la situación o con los datos de otras enfermedades infecciosas o crónico-degenerativas comunes.

Sesgo de confirmación

Nuestro cerebro tiene tendencia a buscar y a encontrar evidencias que respalden nuestras opiniones. Lo hace a través de una estructura de nuestro cerebro que se llama sistema de activación reticular (SAR).

Este sistema es un filtro que nos hace prestar mucha atención a aquella información que respalda nuestras creencias y a desechar de forma automática aquella que se contrapone a ella. Vamos, que si algo contradice a tu sistema de creencias es mucho más difícil que capte tu atención.

Tu SAR pone más difícil que los datos que no concuerdan con tu sistema de creencias alcancen a tu atención de lo que Gandalf se lo puso al Balrog para evitar que alcanzara a la Comunidad del Anillo.

¿Cómo utilizan el sesgo de confirmación los medios?

El sesgo de confirmación se retroalimenta a través del sesgo de disponibilidad. Los medios nos ofrecen continuamente los mismos datos catastrofistas sobre el COVID19, estos por repetición y por impacto emocional acaban formando parte de nuestro sistema de creencias.

Por eso nuestro SAR busca continuamente datos que respalden la visión catastrofista de la epidemia que nos han inoculado los medios y que descartemos los datos tranquilizadores que la desafían.

Estar expuestos de forma continua a las noticias alarmantes sobre el COVID19, nos hace creer que la situación real es muy alarmante y eso a su vez nos predispone a consumir más información que apoye esa creencia. Es el circulo vicioso del pánico.

Sesgo de anclaje

El sesgo de anclaje nos predispone a tener más en cuenta la información que se nos presenta primero.

La primera información que recibimos tiene un poder muy grande a la hora de influir en nuestras conclusiones y nuestras decisiones.

Esa primera información nos ancla a un dato y este se convierte en el fundamento del resto de juicios que haremos cuando continuemos recibiendo información.

¿Y que es lo primero que se nos presenta en una noticia?

El titular.

Observemos a que clase de información nos anclan los titulares de los mass media.

Para hacerlo te invito a que googlees en cualquier momento del día “COVID19 España” y que te fijes en los tres primeros titulares.

¿Qué clase de datos te ofrecen?, ¿Son tranquilizantes y esperanzadores?, ¿O más bien lo contrario?

Los titulares de las noticias tienden a acumular en muy pocas palabras el lado más catastrófico de la noticia, eso capta nuestra atención y hace mucho más posible que continuemos leyéndola.

Los medios saben que los datos que se ofrecen en los titulares tienen un impacto más poderoso en nuestro cerebro que el contenido mismo de los artículos.

Por eso, en ellos, nos ofrecen los datos más alarmantes de la epidemia destacando los rebrotes, los nuevos casos, los casos totales y los fallecidos.

Y aunque luego, en el cuerpo del artículo se contextualicen y se disminuya su carga emocional el dato que tiene más peso en nuestro cerebro es el titular y, por lo tanto, tiene más influencia en las conclusiones que extraemos que el cuerpo total de la noticia.

Sesgo de arrastre

Nuestra especie, Homo sapiens, es una especie altamente gregaria.

Su éxito evolutivo se debe en gran medida a su capacidad de crear inmensas sociedades vinculadas por un simbolismo común.

Compartir ideas comunes con el resto de la sociedad garantiza al individuo su inclusión en la misma y por ende maximiza sus posibilidades de supervivencia.

Por ello, no es de extrañar que nuestro cerebro tenga tendencia a valorar más la información que es aceptada por la mayor parte de la sociedad y que deseche aquella que vaya en contra del status quo.

Los seres humanos tenemos tendencia a mantener las ideas compartidas por la mayoría de la sociedad

Los medios de comunicación para las masas se valen también del sesgo de arrastre y lo hacen utilizando su gran alcance.

Cómo la mayoría de la población vive conectada a la información que los medios emiten, la visión catastrofista del mundo que promueven es interiorizada por la mayoría de la población.

Y estar en sintonía con las ideas mantenidas por la mayoría alimenta nuestro sentido de pertinencia lo que hace que valoremos aún más esas noticias catastrofistas que encajan con el status quo.

Muchas personas han encontrado en esta situación una oportunidad para sentirse más integradas en la sociedad.

Seguir la tendencia alarmista sobre el COVID 19 los hace sentirse miembros más valiosos en su comunidad y esa recompensa, a su vez, los ancla de una forma más fuerte al mensaje promovido por los medios.

Sesgo de Autoridad

Nuestra mente tiene tendencia a atribuir más valor a la información que recibe de fuentes autorizadas.

Las opiniones de las personas o las instituciones a las que les otorgamos autoridad tienen un peso más importante en nuestra evaluación de las situaciones, en nuestras opiniones y en nuestra toma de decisiones, que aquellas que recibimos de fuentes no autorizadas, independientemente del nivel de evidencia que nos ofrezcan y de la coherencia de su mensaje.

El sesgo de autoridad, por lo tanto, nos empuja a percibir la información de las fuentes autorizadas como más creíble y eso maximiza las posibilidades de que aceptemos sus posiciones acríticamente.

El sesgo de autoridad nos hace aceptar acríticamente las ideas de aquellos a los que conferimos autoridad.

Los medios sacan partido de este sesgo de dos formas:

1) En primer lugar, se aprovechan de que los medios en si mismos ya son una fuente autorizada para la mayoría de la población.

La persona promedio acepta de forma acrítica las noticias que se emiten en televisión o aquello que lee en la prensa porque confiere autoridad informativa a los medios.

Y por ello, tiende a restar valor a la información disonante que recibe de fuentes alternativas.

2) En segundo lugar, los medios, tienden a maximizar las voces de las fuentes oficiales del estado y a censurar a aquellas que se oponen a ellas.

En el escenario español del COVID19, estas voces oficiales son las del Ministerio de sanidad y la Organización Mundial de la Salud.

Tanto en los medios convencionales como en las redes sociales se está difundiendo masivamente los mensajes de estas autoridades sanitarias y se están silenciando aquellos mensajes de fuentes alternativas que contradicen el catastrofismo del discurso oficial sobre la situación.

Plataformas como Facebook, Youtube, Twitter y Google, han puesto en marcha algoritmos automáticos que censuran información respecto al COVID19 y lo hacen siguiendo criterios bastante vagos.

Y esto impide que la población tenga acceso a todas las versiones de la situación y por lo tanto limita su capacidad de valorar qué visón dispone de más evidencia real y de poder pensar en la epidemia de forma crítica.

Sesgo de encuadre

Nuestro cerebro es capaz de cambiar la valoración que hace de una situación en función del orden en el que se presente la información sobre la misma.

La misma información proporcionada en un orden diferente modifica nuestra evaluación y tiene efectos importantes sobre nuestras decisiones.

Este es un efecto muy utilizado en el marketing.

Aunque la camiseta es idéntica y numéricamente la oferta es la misma, la segunda resulta más atractiva para nuestro sistema de procesamiento rápido que la primera.

Este sesgo también es utilizado por los medios para catastrofizar los datos.

En el contexto del COVID19 lo vemos muy claro con la presentación de datos que se expresan en forma de porcentaje como la letalidad, la incidencia o la prevalencia.

Por ejemplo, no es lo mismo decir que actualmente el 1% de las personas que padecen el COVID19 mueren, que decir que el 99% se salva.

El dato es el mismo pero el orden cambia su impacto emocional y los medios suelen escoger el orden que más activa nuestro sistema de alarma.

¿Cómo minimizar la influencia de los medios sobre nuestros sesgos cognitivos?

Pese a que nuestro sistema 1 es altamente manipulable y no tenemos un control directo sobre él, sí que podemos tomar medidas para que nuestro sistema 2 sea más activo y filtre racionalmente las conclusiones a las que llega el sistema 1.

Para ello te propongo 5 consejos prácticos:

1. Recuerda que el objetivo de los medios de comunicación masivos no es difundir la verdad, es aumentar sus niveles de audiencia.

Si te acostumbras a recordar esto antes de consumir noticias le estarás dando ordenes al sistema 2 para que analice de una forma crítica la información que estás recibiendo y por lo tanto que ejerza control sobre las conclusiones a las que llega el sistema 1.

De ese modo será más difícil que los sesgos cognitivos interfieran con tu raciocinio.

2. Limita tu exposición a las noticias.

No necesitas estar continuamente enganchado a las noticias para mantenerte informado y actuar de una forma responsable.

Informarte unos pocos minutos a la semana a través de las fuentes epidemiológicas y los informes del gobierno es suficiente para estar al tanto de la evolución de la epidemia y también para mantenerte actualizado respecto a las medidas de protección recomendadas.

En los informes sobre el COVID19 del ISCIII encontrarás todos los datos que necesitas sobre la situación en España sin la distorsión de los medios.

3. No te limites a leer o a escuchar titulares, analiza el cuerpo entero de la noticia.

Como hemos dicho, los titulares de las noticias están diseñados para captar al máximo tu atención.

Por ese motivo en ellos se condensa en muy pocas palabras la información que te produce un impacto emocional más fuerte, y eso a menudo se hace a costa de distorsionar la realidad.

Nuestro cerebro, a demás, prioriza la información que recibe primero, por lo tanto lo que leas o escuches en un titular influirá enormemente en las conclusiones que extraigas de la noticia en cuestión.

Recuerda esto siempre que leas un titular, el mero hecho de recordarlo activará a tu sistema 2 para controlar la respuesta intuitiva de tu sistema 1.

También acostúmbrate a leer el cuerpo total de la noticia, en la mayoría de los casos, en él se contextualizan ligeramente los datos y eso suavizará el impacto que te ha producido el titular.

4. Recopila la información de diversas fuentes.

No te limites a escuchar la visión mainstream de la crisis sanitaria que te muestran los medios de comunicación masiva, porque eso va a condenarte a una visión sesgada de la situación.

Acostúmbrate a escuchar también a fuentes de información que ofrecen datos disonantes respecto a los de los medios de comunicación masiva.

Escucha sus argumentos, en una disputa todos los lados guardan algo de razón.

Pero recuerda que escuchar no significa creer.

No creas acríticamente a las fuentes disonantes por mera rebeldía.

Considera todas las posiciones, porque estar abierto a diferentes perspectivas sobre la situación te brindará una mayor variedad de datos que te permitirá matizar de una forma más precisa la información y por lo tanto construir una visión más crítica de la epidemia y tomar mejores decisiones.

5. Dale la vuelta a los datos estadísticos que te ofrecen los mass media.

Recuerda que los datos estadísticos tienen dos caras que son igual de ciertas pero que producen estados emocionales diferentes.

Los medios suelen ofrecerte la cara de los datos estadísticos que más perturba porque es la que más engancha a tu cerebro.

Por eso acostúmbrate a traducir la estadística a su lado más tranquilizador.

Por ejemplo, cuando leas o escuches que un 0,4% de los afectados por COVID fallecen piensa que el 99,6% lo superan, o si te dicen que el 10% de las camas de los hospitales del país están ocupadas por enfermos de COVID19 recuerda que el otro 90% no lo está.

CONCLUSIÓN

Los medios conocen los sesgos de tu sistema cognitivo rápido, y los utilizan para mantenerte enganchado a sus noticias. Y el COVID19 ha sido una magnifica oportunidad para aprovecharse de ellos.

Ser consciente de cuáles son tus sesgos cognitivos y como los utilizan los medios te permite filtrar las reacciones de tu sistema 1 a través de tu sistema 2 y formar una visión más crítica de la situación que te conduce a tomar mejores decisiones.

Conoce tus debilidades y conocerás las armas de tu enemigo.

1 comentario en «Vive el COVID19 con serenidad: Parte 3. Conoce tus sesgos como los conoce quien te informa»

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